Nuestra próxima discusión se enfocará en el estalinismo, frecuentemente confundido, desgraciadamente, con el comunismo. El estalinismo es, por el contrario, una negación del proyecto político de los comunistas revolucionarios.
Una presentación general:
Dos textos de Trotsky: el primero expone lo que sucedió en la URSS desde la perspectiva de la teoría marxista:
https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/rt/03.htm
El segundo explica las razones por las cuales Stalin venció y logró tomar el poder en Rusia:
https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1936/rt/05.htm
De nuestra conversación cabe destacar el hecho de que la identificación que se suele hacer entre el estalinismo y el comunismo es un contrasentido, ya que la burocracia soviética, encabezada por Stalin, hizo todo lo posible para impedir la revolución, lo que debilito cada vez más la Unión Soviética. La escasez de recursos, o mejor dicho, la penuria total que golpeó la Unión Soviética después de una de las guerras civiles más terribles de la historia, en la que las potencias capitalistas enviaron recursos y hombres para destruir la bandera de la revolución, que era la Unión Soviética, debilitó al pueblo y permitió la corrupción de un régimen en el que la clase obrera terminó por no tener ningún papel y ser oprimida. Esas fueron las condiciones de la reacción en la Unión Soviética. Sin embargo, esta reacción no revolucionó el sistema preexistente, ya que el capitalismo había sido derrocado por completo. Las nuevas formas sociales, no gracias a Stalin y la burocracia, permitieron desarrollar un país atrasado hasta una superpotencia.
A raíz de esto surgieron dos hilos de discusión. ¿Se debe pagar un precio tan alto como el totalitarismo para desarrollar un país atrasado y vencer el nazismo? ¿Qué papel tuvo exactamente la escasez en este fenómeno de burocratización del régimen y qué nos enseña sobre la corrupción en muchos otros países?
Contrariamente a lo que se suele presentar. La burocracia y Stalin debilitaron la Unión Soviética. A continuación, se destacan tres ejemplos. La burocracia manejó la NEP, lo que llevó al fortalecimiento de los kulaks, los campesinos ricos, que en 1929 se convirtieron en una amenaza para el régimen soviético, ya que, de naturaleza burguesa, querían liberarse del régimen soviético y, para ello, iniciaron una rebelión. El régimen no vendió sus cereales en el mercado, lo que amenazó con hambruna al régimen. La brutal respuesta del régimen fue la liquidación de los campesinos como clase
La brutal respuesta de la burocracia a esta amenaza, que no había anticipado, fue la liquidación de los campesinos como clase, liderada por la oposición de izquierda encabezada por Trotsky, que había recomendado una política de desarrollo industrial que podría haber mitigado la influencia de los Koulak mediante la venta de máquinas industriales a la campaña y el socialismo de la tierra. En segundo lugar, el terror de los años treinta hizo mucho para limitar el desarrollo industrial, ya que los burócratas temían decir la verdad sobre lo que era posible o no, lo que resultó en un terrible gasto y degradación de la calidad de los productos. Es decir, la economía planificada y la ausencia de exigencias de beneficios permitió a pesar de la burocracia un desarrollo inaudito en la historia.
Por último, la eliminación del Ejército Rojo en las grandes purgas de 1938, junto con el pacto germano-soviético, contribuyó a desorganizar el país ante la amenaza nazi. Son los soldados y los trabajadores los que salvaron la Unión Soviética a pesar del terrible fracaso de la burocracia, que no entendió el fenómeno nazi.
El segundo aspecto, la escasez, nos permite reflexionar sobre las particularidades del subdesarrollo y atraso económico de América del Sur, el cual puede favorecer un sobredesarrollo de la burocracia, tanto en el estado burgués actual como en una eventual construcción política postrevolucionaria. Dicha situación, originada en la división internacional del trabajo y la condición neocolonial de los territorios del «mundo mayoritario», puede llevar a que incluso las consciencias revolucionarias caigan al buscar beneficios materiales en medio de sociedades incapaces de distribuir el bienestar, lo que conlleva un privilegio natural.
En la actualidad, este contexto hace que muchos jóvenes subordinen sus carreras y sus trabajos al objetivo de formar parte de la burocracia estatal, puesto que en un país sin tejido industrial, la burocracia estatal se convierte en el principal empleador. La alternativa es el empleo informal, el trabajo precario, el desempleo, la pobreza, la pérdida de expectativas y la incapacidad de desarrollar una vida personal plena. Esta es la causa de la corrupción, no su consecuencia, como se podría argumentar.
En los centros urbanos, el dinamismo de la economía puede atenuar el descontento generado por la escasez, ya que los escaparates y los anuncios publicitarios crean la falsa ilusión de que toda esa supuesta abundancia está al alcance de la mano y de que el único obstáculo para el éxito material de las personas es un débil esfuerzo personal. Sin embargo, esta situación no tiene una base material, ya que el sistema descrito no es capaz de crear abundancia material para todos, por lo que se tienen que recurrir a la autoayuda y la pseudociencia, aspectos que encuentran su conexión con la educación superior en los países afectados por el subdesarrollo económico.
Dicha situación tiene su correlato en la cultura y en los procesos de socialización, lo que incrementa el individualismo y dificulta la construcción de una consciencia política y social.
Otra discusión versó sobre la siguiente cuestión: ¿es inherente a la esfera estatal y a la socialización de los medios de producción ser una dictadura? En la facultad de Economía se enseña que la propiedad privada es la condición de la libertad económica. Si esto es cierto, el capitalismo mismo es el tirano, ya que es él quien expropia y destruye la propiedad privada, dado que hoy los medios de producción son posesiones de una pequeña cuña de capitalistas que, en el tiempo de Marx, ya habían expropiado al 90 % de la población. Es más, hoy en día. Además, un plano no tiene por qué estar dirigido por una persona o un grupo de burócratas. Basándose en colectivos de trabajadores, se puede imaginar una economía planificada que tenga en cuenta diferentes puntos de vista y donde la última decisión se tomaría mediante votaciones. En muchas empresas, tras la revolución, los obreros decidieron conjuntamente qué se necesitaba producir con los recursos y las necesidades de todos en cuenta. En el régimen de propiedad privada, el dueño decide únicamente el plan de adaptación a una economía de mercado. En muchas empresas, tras la revolución, los obreros decidieron conjuntamente qué se necesitaba producir con los recursos y las necesidades de todos en cuenta. En el régimen de propiedad privada, el dueño decide únicamente el plan de adaptación a una economía de mercado. En el régimen socialista, los trabajadores deciden las necesidades sociales que también pueden definir.